Tras años de caída en picado, la Política de Cooperación española se encuentra en mínimos y a la cola de Europa. Los Presupuestos Generales del Estado 2019 (PGE) son una oportunidad para revertir esta situación y darle la vuelta a los datos. El primer paso es cumplir los compromisos. Por eso, la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo exige un 0,35% de la Renta Nacional Bruta para garantizar una Cooperación a la altura de los retos mundiales.

Los Presupuestos son una excelente oportunidad para abandonar el vagón de cola europeo y avanzar hacia el 0,40%, en 2020, y el 0,7%, hasta 2030; tal como el Pedro Sánchez se ha comprometido en distintos espacios nacionales e internacionales.

El gobierno debe apostar por una cooperación genuina que contribuya de manera efectiva a luchar contra la pobreza, la desigualdad y la protección del mundo que habitamos. Esto pasa, necesariamente por la provisión de fondos, pero también por el impulso de políticas públicas que sean coherentes con esos fines.

Es urgente fortalecer el papel de los actores de la cooperación, especialmente las ONG que, a lo largo de la crisis, han visto sus fondos públicos reducidos por tres. Esta merma de recursos ha supuesto importantes consecuencias para la vida de los 35 millones personas vulnerables con quienes trabajan nuestras organizaciones en 105 países. Tales recortes han dejado a España en un lugar de escasa relevancia en la escena internacional, precisamente cuando la crisis sistémica mundial exige más respuestas responsables. Leer la nota de prensa completa aquí.

Los recortes en la política de cooperación llegaron a alcanzar un 70%, y casi 90% en el caso de la ayuda humanitaria

Datos clave

España sigue situada a la cola de Europa en esfuerzo en cooperación. En la Europa de los 15 ocupamos el puesto 14, solo por delante de Grecia.

En noviembre de 2017, todos los partidos aprobaron la PNL161/002620 por la que se comprometieron a llegar al 0,4% al final de la legislatura.

España destinó en 2017 tan solo un 0,19% a cooperación. Lejos de su compromiso de avanzar hacia el 0,4% para el año 2020 y de alcanzar el 0,7% hasta el año 2030.

El acuerdo sobre los PGE 2019 entre PSOE y Unidos Podemos no recoge ni una sola línea sobre Cooperación para el Desarrollo.

En el último año, según datos del AidWatch, España ha registrado la caída más acusada en Europa: un 45% en fondos para cooperación.

 

2.200 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día, mientras que el 1% más rico acumula el 82% de la riqueza mundial.

Las organizaciones de la Coordinadora trabajan con 35 millones de personas en 105 países. En muchos casos, en zonas en las que otros actores no están presentes.

En situaciones de emergencia humanitaria su actuación es clave. Han mantenido su trabajo a pesar del recorte de más del 90% en los fondos públicos.

La ciudadanía española es la segunda, tras la sueca, que más valora esta política pública. Durante la crisis, el apoyo ciudadano ha aumentado un 45%.

SITUACIÓN POLÍTICA DE LA COOPERACIÓN

Los niveles de desigualdad que a escala planetaria son escandalosos: las 62 personas más ricas del mundo poseen los mismos recursos que la mitad de la población más pobre. Asistimos a la peor cifra de personas desplazadas de la historia reciente: casi 70 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos armados y violaciones de derechos humanos. Otros 244 millones de personas también se han visto forzadas a desplazarse como consecuencia de la, pobreza o al cambio climático.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA RECUPERAR LA POLÍTICA DE COOPERACIÓN?

Los conflictos se enquistan, las violencias se hacen más complejas y los espacios democráticos se reducen. Responder a la complejidad de este contexto global exige políticas adecuadas que garanticen los derechos humanos y afronten de manera integral los retos actuales. Es una responsabilidad política internacional a la que nuestro país no puede ser ajena y en la que la cooperación para el desarrollo tiene mucho que aportar.