La cooperación feminista busca la trasformación de nuestras sociedades, que son capitalistas, patriarcales, androcéntricas, coloniales y racistas. Tiene como objetivo la transformación de las relaciones y estructuras de poder que las rigen.

La cooperación feminista propone un modelo de desarrollo alternativo al que actualmente predomina en todo el mundo. Este modelo alternativo aboga por la coherencia de políticas; es decir, por asegurar que todas las políticas –económicas, comerciales, migratorias, medioambientales, sociales…garantizan los derechos humanos, la igualdad entre las personas y protegen el medio ambiente.

Es preciso catalizar desde una cooperación feminista. Es decir, agrupar fuerzas para avanzar colectivamente hacia la eliminación de todas las formas de discriminación, de vulneración de derechos y de violencia hacia las mujeres.

Los feminismos ofrecen una visión del mundo en la que caben todas las personas y las diversas sociedades en su conjunto. Ponen en el centro la agencia (la capacidad de decisión y acción) de las mujeres y jóvenes, sus organizaciones y movimientos sociales.

Los desafíos para lograr el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres continúan siendo enormes.

Enfoques de la cooperación feminista

La cooperación feminista defiende un modelo basado en enfoques que beben de los saberes de los Sures Globales (de miles de rincones del mundo en los que se tejen alternativas). Enfoques que apuestan por una mirada decolonial y postcolonial; por propuestas ecofeministas, por la economía feminista y por la ética de los cuidados. Esta mirada es interseccional e inclusiva, es decir, una mirada que tiene en cuenta la superposición de múltiples discriminaciones que se producen por razón de edad, etnia raza, clase, orientación sexual, identidad de género o diversidad funcional.

 

Mirada decolonial

Propuestas ecofeministas

Economía feminista

Ética de los cuidados

Mirada intersectorial e inclusiva

Política de género de La Coordinadora

En la Asamblea General del 25 de abril de 2019, aprobamos el Marco Estratégico, una hoja de ruta que marcará nuestros pasos en los próximos 3 años. En coherencia con este marco y de su mano, aprobamos también la Política de Género; un compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres que afecta a nuestro trabajo en múltiples sentidos. ¿En qué consiste? ¿Cómo nos afectará? Aquí las claves:

Apostamos por un modelo de desarrollo que aborde las causas estructurales de las discriminaciones de género, en el que las mujeres participen en la toma de decisiones y se visibilice su trabajo

5º Objetivo de Desarrollo Sostenible

Datos para no perder de vista

Ante este contexto, fruto de un sistema neoliberal y heteropatriarcal, luchamos para que se pongan los medios para el cumplimiento efectivo de los derechos de las mujeres y para alcanzar el quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible.

Este objetivo se ha aprobado recientemente por Naciones Unidas a través de la Agenda 2030, y persigue “Lograr la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas”.

El camino hacia la igualdad requiere

Erradicar todas las formas de violencia de género y las prácticas nocivas, en particular el tráfico, trata con fines de explotación sexual, la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil.

Proveer protección social adecuada y suficiente y acceso a los servicios que garanticen los derechos sexuales y reproductivos.

Promover un reparto equitativo de las responsabilidades familiares y otorgar el valor real a las tareas de cuidados y trabajo doméstico realizado por las mujeres.

Proteger a las mujeres y niñas desplazadas por los conflictos y las crisis y poner los medios necesarios para poner fin a los conflictos.

Para ello, demandamos

Un compromiso real por parte de los poderes públicos para cumplir las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Promover un Pacto de Estado contra la violencia machista para que se cuente con la participación del movimiento feminista, de defensa de los derechos humanos y de desarrollo.

Cumplir con las observaciones finales del Comité de la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres (CEDAW).

Fortalecer la política de cooperación internacional como política pública fundamental, priorizando, de manera sectorial y transversal, intervenciones orientadas a garantizar los derechos de las mujeres.