En los últimos años, se han incrementado las intervenciones de asistencia humanitaria. Esto se debe al aumento de los fenómenos que originan catástrofes naturales y epidemias, pero también a conflictos complejos y al incremento de los niveles de vulnerabilidad de los países empobrecidos.

Hemos superado records históricos de personas expulsadas de sus hogares por distintos motivos: conflictos bélicos, graves violaciones de derechos humanos, cambios climáticos extremos, catástrofes naturales o elevados niveles de miseria.

Las personas  desplazadas de manera forzosa sufren una situación de vulnerabilidad extrema. La inmensa mayoría de ellas (9 de cada 10) se refugian en países considerados pobres.

Un 97% de la asistencia humanitaria se destina a situaciones de emergencia complejas, la mayoría de ellas en zonas de conflictos armados activos en las que la proliferación de grupos armados y terroristas, y la fácil disponibilidad de armas generan entornos de enorme complejidad.

130 millones de personas en todo el mundo necesitan asistencia humanitaria para sobrevivir

¿Qué está pasando?

Violación sistemática al Derecho Humanitario

Los ataques a escuelas, hospitales, infraestructuras e incluso convoyes humanitarios se han incrementado alarmantemente en los últimos años.

El ataque a estos espacios supone una gravísima violación del Derecho Humanitario y las leyes internacionales.

Recientemente Naciones Unidas adoptó la resolución 2286; en la que se establece la necesidad de proteger al personal humanitario. Tal resolución debe cumplirse inmediatamente.

Fenómenos naturales

Los fenómenos naturales son cada vez más frecuentes, intensos, menos predecibles y de mayor duración. Es un hecho innegable que hay una relación directa entre el calentamiento global, la sobreexplotación de los recursos naturales y las crisis humanitarias.

Naciones Unidas calcula que 250 millones de personas se verán obligadas a abandonar sus hogares en 2050 a causa del cambio climático. El fracaso de la  Cumbre del Clima (COP22) hace temer que se eludan las responsabilidades políticas sobre el cambio climático. Urge un giro de timón que proteja el planeta y sus recursos naturales.

Recursos para Acción Humanitaria

Los fondos destinados a la acción humanitaria han sufrido un recorte acumulado de más del 80% desde 2011.

Llama especialmente la atención el descenso de fondos gestionados por ONGD – hasta un 97% -, una situación muy alarmante ya que la gestión a través de las organizaciones supone un enorme diferencial a la hora de llegar a lugares remotos y atender a las víctimas.

Urge aumentar el presupuesto de acción humanitaria hasta un 10% del total de la Ayuda Oficial al Desarrollo –que, por su parte, debería ascender hasta el 0,4% de la RNB como paso intermedio hasta el 0,7%.

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