El panorama internacional sobre el agua arroja una fotografía marcada por sequías e inundaciones, conflictos, sobreexplotación hídrica, utilización de este recurso como arma de guerra. Una fotografía que, como ha denunciado el relator de Naciones Unidas para los derechos al agua potable y al saneamiento, nos urge a “transitar de una visión del agua como recurso a una visión ecosistémica que garantice una gestión sostenible en beneficio de todo el mundo”. “Los ríos no saben de fronteras, por eso debemos superar la estrecha concepción de la soberanía nacional vigente y apostar por una cooperación transfronteriza que garantice los derechos humanos para todo el mundo”.

Arrojo ha denunciado el empleo del agua como arma de guerra en Siria, Palestina o Ucrania. “Generando sacrificios enormes para millones de víctimas inocentes”. Ha hecho especial incidencia en el caso de Palestina. “Cortar el agua supone un delito de lesa humanidad en su categoría de exterminio; un arma silenciosa, pero igualmente mortal. Un intento explícito de genocidio del pueblo palestino”. Una situación, ha recordado, que no hace ahora, sino hace más de 15 años y que afecta a una población que antes del pasado mes de octubre ya vivía en la “mayor prisión a cielo abierto del planeta”.

El agua como arma de guerra en Palestina

Nadua Abu Ghazalah ha detallado el ataque sistemático al derecho humano al agua que sufre la población palestina en los territorios Palestino ocupados. Ha denunciado la violación constante del principio de no discriminación que realiza el Estado de Israel al facilitar el acceso a los colonos, mientras destruye las infraestructuras de los territorios palestinos. “Existe un verdadero apartheid hídrico derivado de la fuerza militar israelí. Algo que viene sucediendo desde 1967 cuando Israel prohibió la construcción de infraestructuras de agua sin autorización o incluso recoger el agua de lluvia… No otorgan ninguna licencia, destruyen infraestructuras y confiscan tierras (…) Creo que hacer inhabitable un territorio privándole de agua debería ser considerado como un principio de genocidio”.

Se ha hecho un llamado a que se cumpla la PNL aprobada la semana pasada  en el Congreso  en defensa del alto el fuego y la paz en Palestina.

Actualmente el impacto de la inseguridad hídrica está planteado riesgos extremos en la población de Gaza. Las infraestructuras están muy dañadas y existe un enorme riesgo de hambruna que afecta especialmente a mujeres, niños y niñas.

La defensa del agua desde los territorios

La utilización del agua como un recurso para el beneficio de unos pocos en detrimento de la naturaleza y los pueblos que habitan los territorios afecta a todo el planeta. Dalila Argueta, de Honduras, está refugiada en España por defender el río Guapinol frente a empresas extractivas “Las hidroeléctricas saquean los ríos, aumentan la violencia en los pueblos, los hostigamientos”.

“El 95% de los ríos de Honduras están concesionados y se rigen por la lógica del saqueo”, ha denunciado Dalila Argueta. Ha querido hacer especial mención a las mujeres que “defendemos nuestra madre tierra que nos alimenta”. “Las mujeres, ha señalado, enfrentamos la violencia de las extractivas y también la del Estado. Las mujeres defendemos el cuerpo y la tierra”. Ha tenido palabras de recuerdo a Berta Cáceres, asesinada en 2016 por defender el agua de su territorio.

“Es importante contar con leyes que protejan el derecho de los pueblos a seguir su camino junto a otros ríos hacia el océano, pero también es importante tenerlo claramente en la conciencia”. Ha llamado a la responsabilidad de los países para controlar las actuaciones de sus empresas.

“Ojalá que se respeten los derechos del agua, libre de amenazas y de la codicia empresarial. Las comunidades de todo el mundo estamos en pie frente al capitalismo porque nos negamos a que nos arrebaten lo que siempre ha sido nuestro, nos negamos a morir”, ha concluido.

Algunos datos

  • Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en 2021, más de 2.000 millones de personas vivían en países con escasez de agua. En 2022, unos 1.700 millones de personas toman agua de fuentes contaminadas con heces, productos químicos o microplásticos. 
  • Aunque, desde 2011, el agua está reconocida como un derecho humano, cotiza en bolsa desde 2020, es decir, se especula con un bien común que debería ser garantizado de manera universal. 
  • Los enormes impactos del cambio climático sobre amplias regiones del planeta están dejando a millones de personas sin acceso a este recurso esencial para la vida. Y provocando el desplazamiento de millones de personas. 
  • La explotación que grandes empresas internacionales realizan de distintas fuentes acuíferas; una explotación que muy a menudo deriva en la persecución, hostigamiento y asesinato de defensores y defensoras de los territorios. Casi 2.000 personas defensoras de la tierra y el medioambiente fueron asesinadas entre 2012 y 2022, muchas de ellas, defensoras del agua. Además, según datos del Pacific Institute, de 2020 a 2022, se registraron 202 conflictos por el agua en el mundo. 

*La jornada ha sido organizada por la Red Pública de Agua y La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo.

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