España asume la Presidencia del Consejo de la Unión Europea. La Presidencia del Consejo funciona por tríos rotativos: inicia España de julio a diciembre y toman el relevo Bélgica y Hungría consecutivamente. La Presidencia Española, conocida como “presidencia dorada”, es la última completa del ciclo legislativo europeo. Esto significa que España tiene una especial responsabilidad a la hora de impulsar decisiones y cerrar proyectos legislativos que, o se adelantan ahora, o podrían caer en el olvido.

Durante el semestre de la Presidencia Española, hay varios hitos de crucial importancia: el relanzamiento de las relaciones bilaterales entre la UE y América Latina y el Caribe durante la Cumbre UE-CELAC, la adopción de la Directiva de Debida Diligencia, las Directivas contra la violencia de género y la violencia doméstica o la adopción del Pacto de Migración y Asilo.

Conversamos sobre las prioridades que deberían estar presentes durante la Presidencia Española con Irene Bello, presidenta de La Coordinadora.

P: A las puertas de las elecciones generales y en un contexto de múltiples crisis, ¿qué retos tiene por delante la Presidencia Española del Consejo de la UE?

Irene Bello, Presidenta de La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo.

Este julio no solo nos jugamos el rumbo político del país, sino de Europa. El Gobierno que asuma la Presidencia Española y que recoja el testigo después de los comicios del 23 de julio debería ejercer la Presidencia del Consejo de la UE como un proyecto de país por encima de intereses partidistas. Proyecto que debe dirigirnos hacia un cambio profundo de mirada: queremos que las personas y el planeta estén en el centro de cada decisión política.

En la Unión Europea preocupa el auge de movimientos políticos y sociales contrarios a los valores de libertad, igualdad, democracia… Además, vivimos una alarmante reducción de los espacios de participación de la sociedad civil en todos los rincones del mundo. Y España no es una excepción. El Gobierno que asuma la Presidencia del Consejo tiene la responsabilidad de garantizar la participación de la ciudadanía para redefinir un nuevo modelo social, porque es evidente que este ya no sirve.

Hay múltiples retos mundiales, asistimos a crisis humanitarias concatenadas, cada vez más virulentas y con peores consecuencias… Frente a tragedias como el reciente naufragio en las costas griegas, donde podría haber más de 600 personas fallecidas y desaparecidas, no podemos seguir evadiendo nuestra responsabilidad o invirtiendo en construir nuestra propia fortaleza.

Son muchas las causas detrás de estas crisis, pero, sobre todo, se derivan de un modelo de desarrollo y productivo insostenible para la vida y el planeta.

P: ¿Cuáles deberían ser entonces las prioridades de la Presidencia Española?

Pedro Sánchez anunciaba el mes pasado las cuatro prioridades del semestre de Presidencia española: reindustrializar la UE y garantizar su “autonomía estratégica abierta”, la transición ecológica, la justicia social y económica y el refuerzo de la unidad europea. Sin embargo, en este momento de encrucijada global, solo encontraremos salidas responsables y sostenibles si estas incorporan un enfoque feminista y decolonial e interseccional.

Aspiramos también a que todas las medidas que se adopten contribuyan a la justicia social y a la reducción de las desigualdades. Y, para ello, como decía, es indispensable que se garanticen mecanismos para la participación de la sociedad civil. Uno de los temas que más preocupa a la sociedad civil es qué hacer frente a la crisis climática. Creemos que la estrategia política puede contribuir a lograr la neutralidad climática, pero hay que redefinir los modelos.

Queremos sociedades con unas reglas del juego más justas no solo en el ámbito ecológico, también en el digital y socioeconómico.

Todas estas recomendaciones están en el documento de propuestas que hemos redactado conjuntamente de cara al semestre de Presidencia Española.

P: El 17 y 18 de julio se celebra la Cumbre UE-CELAC y previamente, el 13 y 14, se reunirán en Bruselas decenas de organizaciones de la sociedad civil europea y latinoamericana, entre ellas La Coordinadora, ¿cuáles son las principales reivindicaciones de las organizaciones de ambas regiones?

Foto: Movimiento por la Paz.

En primer lugar pedimos que esta nueva agenda birregional promueva entornos favorables para las organizaciones, sin las que no sería posible hablar de democracia o avanzar hacia sociedades más justas y sostenibles.

Hay riesgos en Europa, pero en este momento, nos preocupa especialmente la grave situación que se vive en América Latina y el Caribe. Región donde millones de personas defensoras están en grave riesgo por defender sus derechos, en especial, aquellas que defienden el medioambiente y su derecho a la tierra y territorio. En ese sentido, esperamos que la UE asegure que, las preocupaciones que plantean quienes defienden los derechos humanos, en particular las mujeres, se abordan al más alto nivel político.

Ligado a esto, una de nuestras reivindicaciones principales durante este semestre es la adopción de la Directiva Europea de Debida Diligencia. España debería abanderar una nueva agenda birregional en la que adoptar acuerdos comerciales sea compatible con el respeto de los derechos humanos y el medioambiente por parte de todas las empresas.

También pensamos que la reactivación de las relaciones entre Europa y la región latinoamericana y caribeña tiene que ir de la mano de políticas que contribuyan a la justicia social desde un enfoque feminista. Por eso, otro de los temas prioritarios para nosotras es la adopción de un pacto birregional por los cuidados y un pacto birregional para la erradicación de cualquier forma de violencia basada en género.

P: ¿Qué propone La Coordinadora para que la Presidencia Española incluya la perspectiva feminista y decolonial que mencionabas?

Es hora de poner en el centro la sostenibilidad de la vida, los cuidados y el fortalecimiento de la agenda de las mujeres y las niñas.

En propuestas concretas esto se traduce, por ejemplo, en aprobar y ratificar normativas para combatir las violencias basadas en género como el Convenio de Estambul o la Directiva Europea sobre violencia contra las mujeres. O, por ejemplo, en aprobar y aplicar una estrategia para acabar con la mutilación genital femenina en todo el mundo.

Todavía queda un largo camino para erradicar la desigualdad. Es cierto que existen vías legislativas, pero falta que sean acompañadas de voluntad política para aplicarlas y que estén dotadas de recursos económicos, humanos y técnicos. Queremos que la Presidencia Española impulse la adopción del III Plan de Acción de la UE sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de las Mujeres en la Acción Exterior 2021-2025 (GAP III). El enfoque feminista debe imprimirse también en todo lo relacionado con la financiación, por ejemplo, aumentando el porcentaje de Ayuda Oficial al Desarrollo que se destina a la promoción de derechos de las mujeres y a salud y derechos sexuales y reproductivos.

P: Sabemos que una de las principales preocupaciones de la sociedad civil europea es la guerra en Ucrania. Cada vez hay más conflictos bélicos en el mundo y una respuesta de la UE basada en aumentar el gasto militar, ¿qué medidas propone La Coordinadora a la Presidencia Española?

Foto: Harrison Moore.

Las guerras no hacen sino agravar las condiciones de las personas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad. Frente a ello, defendemos una acción exterior española y europea orientada a la paz a través de acciones e iniciativas que prioricen la prevención de los conflictos. Para ello hay que responder a las necesidades humanitarias poniendo a las personas en el centro de las respuestas. Estas deben darse bajo el marco de los acuerdos internacionales de derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario. Y deben proteger especialmente a quienes ven sistemáticamente vulnerados sus derechos, esto es, las mujeres, la infancia, las personas migrantes, refugiadas y desplazadas internas, grupos étnicos y otros colectivos en discriminación.

P: Otro de los temas que estarán presentes durante el semestre de Presidencia Española tiene que ver con migración y asilo, ¿qué debería hacer la UE para adoptar políticas responsables?

Avanzar en la construcción de un Sistema Europeo Común de Asilo que se base en el respeto de los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas, con especial atención en las mujeres, infancia y juventud. España debe aprovechar esta oportunidad histórica para que durante las negociaciones del Pacto Europeo de Migración y Asilo, lo prioritario sea la vida y dignidad de las personas migrantes y refugiadas. Y, por supuesto, proteger los derechos de la infancia que migra no acompañada, el derecho a la salud y los derechos sexuales y reproductivos y la protección internacional de las personas represaliadas. Para ello es indispensable que existan vías legales y seguras para acceder a la protección, poner fin a la externalización de fronteras y la solidaridad entre los Estados miembros.

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