Desde la adopción de la Agenda 2030 en septiembre de 2015, el Gobierno de España hizo poco en la implementación de la Agenda y su respuesta fue muy tímida en la consecución de sus 17 objetivos y 169 metas. No fue hasta 2018 que se dieron los primeros pasos en este sentido. Primero fue la creación de un Alto Comisionado dependiente de Presidencia y posteriormente de un Ministerio. Pero, sin duda, la aparición del Consejo de Desarrollo Sostenible ha sido un punto de inflexión y ha facilitado la contribución y la participación de un amplio espectro de actores de la sociedad en la elaboración de la Estrategia de Desarrollo Sostenible. Queda pendiente asegurar que este espacio del Consejo cobre mayor dinamismo, protagonismo y carácter referencial en la implementación de la Estrategia. Es necesario reforzar este espacio como el fundamental para la concertación y el diálogo de actores y miradas sectoriales que implica la Agenda.

La pandemia ha evidenciado la urgencia de atajar los retos civilizatorios a los que nos enfrentamos sin dejar a nadie atrás. Es más, la pandemia no es un hecho aislado sino que es consecuencia y está directamente relacionada con estos retos y su naturaleza holística. Se evidencia, así, que la Agenda 2030, que ya en 2015 nacía para superar los desafíos globales, es la clave de bóveda para un futuro donde se anteponga las personas y al planeta.

Desde La Coordinadora observamos positivamente el texto de la Estrategia. Lo entendemos, además, como un punto de partida, un texto vivo, que marca el rumbo y deberá ir complementándose con reformas ambiciosas que permitan lograr tan urgentes objetivos. Ejemplo de ello podría ser una ley de debida diligencia obligatoria para empresas en materia de derechos humanos y medioambiente como venimos reclamando de la mano de otras organizaciones y plataformas, o una nueva ley de cooperación internacional para el desarrollo sostenible con un marcado corte feminista y ecologista). Procesos, ambos, en los que estamos trabajando activamente desde La Coordinadora. Un análisis más detallado de la Estrategia de Desarrollo Sostenible, en relación al Examen Nacional Voluntario, puede consultarse en la web de Futuro en Común, una plataforma que reúne a más de 50 entidades de distintos sectores sociales, donde La Coordinadora es parte activa y convencida.

La pandemia ha evidenciado la urgencia de atajar

los retos civilizatorios a los que nos enfrentamos sin dejar a nadie atrás.

Sin embargo, observamos con preocupación que la Estrategia de Desarrollo Sostenible ha sido eclipsada por otros procesos de prospectiva que han contado con mayor apoyo político como son España 2050 y el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Procesos que en absoluto contemplan la perspectiva de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Hecho que sorprende sobre todo al considerar que la EDS, a diferencia de los otros, es un documento que responde a los compromisos internacionales asumidos por España en el marco de las Naciones Unidas, y que ha sido elaborado en un proceso participativo que ha incluido varias consultas abiertas a la sociedad civil, las entidades locales o la academia. Curiosamente, es precisamente la estrategia de menor rango, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, el que cuenta con mayor dotación presupuestaria; dotación vinculada en torno a 140.000 millones de euros que recibirá España de los llamados fondos Next Generation EU. Llama, también, la atención la hasta ahora nula participación de la sociedad civil, así como su escasa visión global.  Sin duda, esta preocupación estará presente en el Examen Nacional Voluntario al que se somete España estos días en el Foro Político de Alto Nivel de las NNUU y donde La Coordinadora, a través de Futuro en Común, jugará un rol destacado participando en los llamados major groups que formularán preguntas directas al gobierno.

Será muy difícil avanzar a la consecución de nuestros compromisos internacionales y, más importante, dotarnos del proyecto de país que necesitamos para hacer frente a los importantes retos civilizatorios que tenemos por delante si no priorizamos la EDS. Tanto desde La Coordinadora como desde Futuro en Común, lo tenemos claro: es hora de apostar decididamente por la Coherencia de Políticas para el Desarrollo Sostenible y desarrollar todo su potencial como única herramienta capaz de dibujar un horizonte de armonización entre las diferentes acciones del Estado subordinando todas ellas al desarrollo sostenible. Vamos a seguir trabajando en esta dirección. Las ideas se miden en sus efectos: es hora de pasar de lo declarativo al BOE y a los Presupuestos Generales del Estado.

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