• Emergencia climática. Parece que este término se ha puesto de moda, pero qué significa. Varios países y ciudades han declarado la emergencia climática; Europa ha sido el primer continente en hacerlo esta misma semana. Que un país o una ciudad la declare significa que tiene obligación de tomar medidas firmes y urgentes para proteger el planeta, reducir las emisiones de carbono y luchar contra el cambio climático.

 

  • Justicia climática. Este concepto surge de un hecho demostrado: el cambio climático golpea especialmente a la población más pobre que, paradójicamente, es quien menos contamina. África pedirá mayor apoyo económico en la COP 25 precisamente para afrontar el impacto del cambio climático en su población. Se trata, por tanto, de fomentar procesos y mecanismos que limen el desequilibrio entre los países más ricos y los más pobres.

 

  • Comercio de emisiones. Como define Ecologistas “se trata, ni más ni menos, de comprar y vender concesiones para verter toneladas de CO2 en la atmósfera”. Es decir, cada país o empresa tiene un límite de emisiones, si las supera, puede negociar con otro país que no llegue a su propio límite. El régimen de comercio de emisiones de la UE es el principal mercado de carbono del mundo y el de mayor tamaño. Esta práctica ha sido fuertemente criticada por las organizaciones ecologistas.

 

  • Medidas de adaptación. El cambio climático afecta directamente nuestras vidas, especialmente las de las personas más pobres. Millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares, sus formas de vida; han visto sus entornos degradados y su salud deteriorada. Ante tal realidad es urgente contar con medidas de adaptación que fortalezcan las capacidades de las comunidades para hacer frente a estas situaciones extremas.

 

  • Plan de acción de género. El 80% de las personas refugiadas climáticas son mujeres y eso a pesar de ser quienes menos contaminan, y mayor protagonismo tienen en la defensa de la tierra y la vida. En las negociaciones de las cumbres por el clima, las mujeres son minoría y los planes que salen de las discusiones apenas contemplan enfoques que luchen contra la injusticia que supone olvidarse del 50% de la población mundial. Esta COP 25 pretende aprobar un plan de acción que salve esta situación. Veremos.

 

  • Daños y pérdidas. El cambio climático afecta a todo el planeta, aunque está claro que a unos lugares más que a otros. Quien más pierde son los países más pobres que no cuentan con estructuras de prevención ni mecanismos de respuesta rápida y efectiva. Los daños y pérdidas causados por la desertificación, las inundaciones o huracanes son enormes y no pueden hacer frente a ellos por sí mismos. Para apoyar en esa tarea se crea el Mecanismo de Varsovia para Pérdidas y Daños que ofrece estrategias integrales para afrontar el impacto del cambio climático en la vida de las personas. España apenas destina 150 millones de euros para este mecanismo.

 

  • Libro de reglas del Acuerdo de París. Este documento debe cerrarse en la Cumbre que acoge Madrid. Es un documento que debe poner negro sobre blanco cómo los países cumplirán sus compromisos de no superar 1,5ºC el aumento de temperaturas globales y de alcanzar cero emisiones de gases de efecto invernadero en la en la segunda mitad del siglo.

 

  • Contra cumbre o Cumbre Social de los Pueblos. Cumbre paralela de la sociedad civil crítica con el traslado de la Cumbre de Chile a Madrid y con los contenidos más oficiales del encuentro. Del 6 al 13 de diciembre cientos de organizaciones sociales de todo el mundo exigirán “el derecho a la vida (porque) somos la naturaleza que se defiende a sí misma». Aquí toda la información.

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