Este mes de octubre se celebraban los Días de Acción por una Buena Agricultura y Alimentación en toda Europa. Miles de activistas realizamos cientos de acciones en diferentes rincones del continente para reclamar un modelo alimentario en manos de las personas; un modelo justo aquí y en los países del Sur Global y acorde a los límites del planeta.

Estas movilizaciones no solo nos permiten avanzar, aunque poco a poco, hacia una agricultura y alimentación más éticas, sino que a su vez sirven para reflexionar sobre el sistema alimentario actual y recordarnos que es el causante del 25 al 30% del total de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, según el informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC).

La gente debe conocer las alternativas con las que cuenta, pero es imprescindible presionar a las administraciones para que implementen las medidas necesarias y lograr un sistema alimentario más respetuoso con el planeta y con las personas que lo habitamos

Esta contribución a la crisis climática viene dada por un modelo de agricultura y ganadería industrial caótico y sin una planificación que contemple sus consecuencias sociales y ambientales. El uso de la tierra, el almacenamiento, transporte, envasado, procesamiento, venta al por menor y consumo también se incluyen en el recuento a la hora de analizar los impactos que derivan en la crisis climática. Contempla las emisiones del 10-12% de las actividades agrícolas y ganaderas, del 8 al 10% del uso y el cambio de uso de la tierra, incluyendo la deforestación y la degradación de las turberas, y tiene en cuenta también las emisiones del 5 al 10% que provienen de las actividades de la cadena de suministro.

Reivindicar una «Buena Alimentación»

Una vez más es la sociedad civil la que está en primera línea aportando soluciones y exigiendo un cambio en el modelo alimentario. Para poner esta problemática encima de la mesa, diferentes colectivos agrarios, ganaderos, ecologistas y ciudadanía en general, hemos llevado a cabo durante todo el mes de octubre acciones en 20 países a lo largo de toda Europa para reivindicar una “Buena Alimentación».

Desde Amigos de la Tierra el pasado fin de semana organizamos talleres y acciones reivindicativas en Eivissa, Logroño, Madrid, Mallorca, Ourense y Zaragoza a través de la campaña En su Punto Justo, Menos Carne, Mejor Carne. Para enfrentarnos a la emergencia climática es necesario un cambio profundo, y esto pasa por dar un giro de 180° a nuestro modelo alimentario: es ineludible replantearnos nuestra forma de cultivar alimentos y de alimentarnos; basarnos en una producción agroecológica (de proximidad, respetuosa con el medio ambiente y las personas), reducir el consumo de carne y producirla a través de la ganadería extensiva en contra de la ganadería industrial tan perjudicial para el planeta.

La gente debe conocer las alternativas con las que cuenta, pero es imprescindible presionar a las administraciones para que implementen las medidas necesarias y lograr un sistema alimentario más respetuoso con el planeta y con las personas que lo habitamos. Por este motivo, consideramos que ahora mismo con las negociaciones de la nueva Política Agraria Común (PAC) en marcha, tenemos una oportunidad única para avanzar hacia un modelo que ponga freno a la crisis climática. Así reivindicamos medidas para fomentar la agricultura local, agroecológica y el comercio de proximidad, así como favorecer la ganadería extensiva e implantar mecanismos que garanticen la reducción del consumo de carne y en general el uso desproporcionado de recursos como agua, tierra y combustibles fósiles.

El consumo de dietas sanas y sostenibles presenta importantes oportunidades para reducir las emisiones de los sistemas alimentarios y disminuir los impactos sanitarios que genera. Esto incluye la reducción del consumo de carne y optar por carne de mayor calidad procedente de ganadería extensiva, tal y como destacan numerosos estudios científicos, entre ellos la propuesta de “Dieta de Salud Planetaria” de la Comisión EAT-Lancet.

Desde la ciudadanía tenemos un papel clave en el cambio de hábitos alimentarios que pueden ser una palanca de cambio para reducir los impactos de la emergencia climática que vivimos, pero son los gobiernos los responsables de establecer medidas coherentes y ambiciosas acordes con los restos sociales y medioambientales que tenemos por delante.

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