Andrés Rodríguez Amayuelas, máximo responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo le pide a Pedro Sánchez que aumente la ayuda oficial a la cooperación

*Artículo de opinión publicado en Planeta Futuro, El País

Estimado Pedro,

Tu llegada a la presidencia del Gobierno fue tan inesperada como esperanzadora. Tras casi una década perdida para la cooperación española, los nuevos aires permitían tomar aliento. En 2015, cuando deberíamos haber alcanzado el 0,7% en ayuda oficial al desarrollo (AOD) acordado en el Pacto de Estado contra la Pobreza, marcamos un mínimo histórico con poco más de un 0,1%. Estábamos a la cola de Europa y muy lejos de los compromisos asumidos internacionalmente. Desde entonces, el PSOE ha criticado esta situación y ha reiterado su compromiso con la recuperación de esta política pública, de ahí nuestra esperanza con el cambio de gobierno.

Tú mismo, el pasado 17 de julio en el Congreso de los Diputados enumeraste los retos en el ámbito internacional, señalando entre ellos el de “fortalecer y recuperar la cooperación al desarrollo como elemento definitorio de la política exterior de España”. Incluso este pasado fin de semana en el Foro de París por la Paz has insistido en la necesidad de “ponerse en los zapatos de gente que vive a miles de kilómetros y pensar que su suerte también es la nuestra”.

Son declaraciones ilusionantes que muestran la responsabilidad de España en el mundo. Ahora esas declaraciones deben concretarse en hechos y eso pasa, necesariamente, por el Boletín Oficial del Estado y los Presupuestos Generales. Así lo reconocéis en el acuerdo firmado con Unidos Podemos cuando afirmáis que “la voluntad política de un Gobierno se manifiesta siempre en sus presupuestos, ya que son la principal herramienta para demostrar las prioridades de actuación que contribuyen al cambio social”.

Tengo que decirte, por lo tanto, que nos sorprendió sobremanera que entre las 64 medidas recogidas en el acuerdo de Presupuestos para un Estado Social no encontráramos la más mínima mención a la situación de pobreza, desigualdad e insostenibilidad en la que viven millones de personas en el mundo, ni una palabra sobre el compromiso de recuperar la cooperación al desarrollo. Ni una. Y no nos vale la excusa de que es un acuerdo con medidas para llegar a fin de mes, porque estaríais dando validez al insolidario argumento de primero los de casa. No olvidemos que hoy por hoy el 99,8% de los presupuestos se ejecuta en España y que lo que pase fuera de casa también nos afecta.

Hace ya unos años que el socialdemócrata alemán Peter Glotz escribió que la izquierda debía construir una coalición de los fuertes a favor de los débiles y en contra de sus propios intereses. Una certera definición de solidaridad que pone a prueba el internacionalismo y el multilateralismo de quien se define como progresista. Dicho de otra manera, Glotz, exsecretario del SPD, hacía un llamamiento a no dejar a nadie atrás, en nuestro país o en otros países, adoptando medidas que eleven la mirada del corto plazo electoralista.

Si queremos que España ocupe el papel que le corresponde en el plano internacional no vamos a conseguirlo solo con declaraciones y discursos. Y esto no lo decimos solo nosotras, sino también las más de 120 organizaciones que forman la Cumbre Social. Hay que habilitar presupuestos de AOD para luchar contra la pobreza de las más de 2.000 millones de personas, mayoritariamente mujeres, que en todo el mundo viven con menos de dos dólares diarios, de las 821 millones que pasan hambre o de los 159 millones de niños y niñas que sufren desnutrición crónica. También necesitamos fondos adicionales para conseguir que no se supere el incremento de 1,5 ºC en la temperatura media del planeta, tal como que reclama el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Sin olvidar aportar fondos a los organismos internacionales que trabajan por la defensa de los derechos humanos y el combate a la pobreza en todo el planeta.

Cuestión de coherencia y responsabilidad

Las organizaciones de cooperación al desarrollo españolas estamos presentes en 105 países, trabajamos con más de 35 millones de personas y llevamos la solidaridad de la ciudadanía a quienes descarta el injusto sistema económico que impera. Somos el vehículo de la solidaridad con las poblaciones desposeídas. Una vasta fuerza diplomática de tolerancia y paz. Gestionamos cinco céntimos de cada 100 euros de los presupuestos; una cantidad que, en realidad es garantizada por el compromiso de la ciudadanía a través de la de la X Solidaria en la declaración de la renta. El compromiso de la ciudadanía es claro, ahora le toca al Gobierno de España: debe retomar la senda de recuperación de la ayuda oficial para el desarrollo.

Pedro, es una cuestión de coherencia. No solo con tu palabra o con el programa electoral del PSOE, también con la voluntad de los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados. Hace casi un año que aprobó por consenso, en la Comisión de Cooperación, una Proposición no de Ley (la 161/0202620) en la que señalaban la necesidad de alcanzar el 0,4% de la Renta Nacional Bruta al acabar la legislatura, en 2020, y avanzar hacia el 0,7% en 2030. Ahora es el momento de cumplir el acuerdo; si no es ahora, ¿cuándo?

¿Tendremos que apuntar este incumplimiento en tu debe tal como hicimos con Mariano Rajoy? Él afirmó en la Asamblea de Naciones Unidas de 2013: “A medida que crezca la economía española, el Gobierno volverá a apoyar una inversión en cooperación al desarrollo generosa, inteligente y eficaz”. La economía ha mejorado y seguimos sin recursos, sin política. ¿A qué estamos esperando?

Mientras negociáis con otros partidos los flecos de los presupuestos podéis cumplir la proposición no de ley y aumentar de manera significativa el presupuesto de cooperación, los fondos de ayuda humanitaria y de educación para el desarrollo, o los instrumentos que garantizarían el trabajo de las ONG en todo el mundo. Estáis a tiempo de dar un giro de timón que esté a la altura de los enormes retos que enfrentamos como humanidad. Estáis a tiempo de no defraudar a la ciudadanía, a los actores internacionales con quienes os habéis comprometido y a millones de personas que luchan a diario por una vida digna. Confiamos en ello.

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