La  Coordinadora de ONGDs propone seis medidas encaminadas a recuperar el compromiso de solidaridad de España y lograr que la AOD alcance el 0,4% en 2020

“A medida que crezca la economía española, el Gobierno volverá a apoyar una inversión en cooperación al desarrollo generosa, inteligente y eficaz”, afirmó Mariano Rajoy en 2013 en la 68 Asamblea General de Naciones Unidas. Tras tres años de crecimiento económico, esto todavía no se ha hecho realidad.

En el contexto de la crisis, entre 2009 y 2015, los sucesivos gobiernos han ido reduciendo los recursos de cooperación para el desarrollo en tres cuartas partes, hasta situarlos en sus mínimos históricos con un 0,12% de la Renta Nacional Bruta para Ayuda Oficial para el Desarrollo (AOD) en 2015. Desde entonces, el Ejecutivo no acaba de trasladar la recuperación a esta política tan castigada: en 2016 la AOD se situó en 0,16%, si descontamos la operación de cancelación de deuda a Cuba  (Aidwatch 2017).

El descenso de la AOD no ha sido el único, aunque sí el más cuantioso, un 80%. Forma parte de una serie de recortes en políticas públicas como educación, sanidad, dependencia o lucha contra la violencia de género en un contexto de fiscalidad regresiva.

En el estreno de esta legislatura, con la aprobación de los Presupuesto Generales de 2017 el pasado junio, se perdió una oportunidad de cambiar el rumbo. El Ejecutivo demostró una preocupante falta de voluntad política, tal y como se señala en este análisis realizado por la Coordinadora: la demanda de las ONGD era alcanzar el 0,24% de la Renta Nacional Bruta para AOD. En los presupuestos se destinó solo un 0,21%. El Gobierno se desviaba por tanto de la ruta fijada para alcanzar el 0,4% en esta legislatura, como camino para llegar al 0,7%.

Esta falta de voluntad hace de nuestro país un caso excepcional en relación a nuestro entorno: el esfuerzo de ayuda de los países del CAD se sitúa en un  0,32% y el de la UE-15 en un 0,51%.

Los recursos de cooperación manejados por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, los presupuestos de la AECID y de la Oficina de Ayuda Humanitaria, los fondos destinados a convenios y proyectos de ONGDs o los recursos destinados a Educación para el Desarrollo, siguen sufriendo injustificables recortes o están congelados. Paradójicamente, esto se acompaña de una inexplicable infrautilización de recursos presupuestados como es el caso del Fondo para la Promoción del Desarrollo. En 2015 con un presupuesto de 235 millones de euros, el Fonprode solo desembolsó 18 millones.

La AOD se ha ido desviando además de sus objetivos esenciales para supeditarse a otros como la internacionalización de las empresas.  Se convierte así cada vez más en una ayuda más ligada. A esto hay que sumarle el que se ha computado como AOD la necesaria atención a población refugiada en España. Este fenómeno se ve claramente en los propios PGE2017, donde el 10% de la AOD se destina a  refugiados dentro de nuestras fronteras, sin que esto haya supuesto contar con recursos adicionales. Y, sobre todo, se hace patente en el informe    Aidwatch 2017 en el que España aparece como campeona europea de la ayuda no genuina con un 54% del total de su AOD bajo dicha categoría.

Una década perdida

Las ONGDs vienen reclamando desde hace años la necesaria estructuración de una política de Estado con recursos de calidad y estabilidad. Como ya avisaba el informe de evaluación de primer año de la red Polétika, que España pretenda volver a la escena internacional sin una política de cooperación sólida es “un viaje lleno de riesgos”. También lo es echar a andar la Agenda 2030 y el V Plan Director de Cooperación sin los recursos necesarios.

Si a lo largo de esta legislatura el Ejecutivo no sigue una ruta que lleve al 0,4% de AOD, nos enfrentaremos a una década perdida de la cooperación internacional para el desarrollo. Asimismo, es necesario volver a situar esta política en el centro de la acción exterior, en el marco de los acuerdos internacionales a los que España se ha adherido, como la Agenda 2030 y la Agenda de Acción de Addis Abeba, en la que se renueva el compromiso con el 0,7%.

Es necesario recordar también que el pasado 5 de diciembre todos los grupos parlamentarios aprobaron una Proposición no de Ley en la que se afirmaba que  es “imprescindible recuperar progresivamente los recursos destinados a Cooperación en los próximos Presupuestos Generales del Estado con el objetivo de avanzar hacia el compromiso de destinar el 0,7 % a la Ayuda Oficial al desarrollo, tal como recomienda el Comité de Ayuda al Desarrollo. A tal fin deben incrementarse los fondos de la AOD hasta el 0,4% de la RNB en 2020”.

Cara a los PGE 2018,  la Coordinadora de  ONGDs quiere proponer una senda de recuperación que nos lleve a dicho objetivo con seis medidas:

  • Alcanzar el 0,30% de ayuda genuina en 2018.
  • Fortalecer el papel del MAEC y de la AECID como pilares centrales del sistema cooperación.
  • Aprovechar el potencial de colaboración de las ONGDs.
  • Incrementar el papel de la Educación para el Desarrollo y la Ciudadanía Global.
  • Recuperar el peso de la Ayuda Humanitaria.
  • Apostar por la igualdad de género y la salud sexual y reproductiva.

 

RECUPERAR EL PRESUPUESTO DE COOPERACIÓN

 

(a) El esfuerzo de ayuda en 2016 se sitúa en el 0,33 gracias a una operación puntual de cancelación de deuda con Cuba de 1.900 millones. Sin dicha operación, el esfuerzo de ayuda alcanza el 0,16%.
*  El % mínimo que se reivindica para género es del 15% de la AOD.

Propuesta para recuperar el presupuesto destinado a Cooperación. Una apuesta de futuro

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