Ya está aquí 2018, un año en el que deseamos seguir construyendo redes para derrumbar muros. Y, como en esa tarea, una de las herramientas fundamentales es el saber, os queremos recomendar una serie de informes publicados a lo largo de 2017 que nos parecen imprescindibles para entender y conocer el mundo.

A finales de septiembre de 2015 la Asamblea General de la ONU adoptó, como nuevo plan de acción, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Esta contempla 17 objetivos de aplicación universal, los Objetivos de Desarrollo Sostenible. ODS para los amigos. Los ODS no son jurídicamente vinculantes, pero eso sí, al menos, comprometen a todos los países y no solo a los empobrecidos. La Plataforma Europea de ONGD de Desarrollo (Concord), de la que la Coordinadora forma parte, ha elaborado un estudio comparativo en el que detalla de forma sucinta cómo están avanzando los países en la implantación de la Agenda 2030.

El Grupo de Reflexión sobre la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, compuesto por ocho organizaciones de la sociedad civil, supervisa y evalúa desde 2015 la implementación de este plan de acción y los “obstáculos estructurales” para su concreción. Los hallazgos de sus investigaciones se presentan anualmente en el informe Spotlight. La edición de 2017 se centra en la privatización, las asociaciones público-privadas, la influencia empresarial y el impacto de estas cuestiones en la sustentabilidad y la desigualdad.

Ayuda Oficial al Desarrollo y Acción Humanitaria

Para lograr los ODS, no solo es necesario voluntad, los Estados también han de destinar recursos. En el caso de los países enriquecidos, a los presupuestos para la aplicación de estos objetivos a nivel interno se suma la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para contribuir al desarrollo de países con menos recursos. Concord analiza en el informe AidWatch Report 2017 el grado de cumplimiento de los compromisos europeos en ayuda internacional. Spoiler: la UE está bastante lejos de lo prometido y su Ayuda Oficial al Desarrollo está cada vez más instrumentalizada. España anda a la cabeza en este feo asunto de condicionar o destinar la AOD a objetivos que tienen poco o nada que ver con el desarrollo.

Condicionada y poca. Tan  escasa resulta la AOD española que Intermón Oxfam decidió nombrar su Informe de la Realidad de la Ayuda de 2017 con el contundente título La Cooperación Española toca fondo. Y, aunque parezca mentira, se puede seguir cayendo más allá del fondo. Esa es la conclusión de este análisis de los datos y la evolución de las principales partidas de la política oficial de cooperación. Para evitar que se estrelle, el documento propone recomendaciones en cuanto a recursos, estructura y planificación.

Si desmenuzamos la ayuda española, nos encontramos con detalles nada halagüeños. El ODS 3 apunta a “garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos a todas las edades”. Y, sin embargo, el peso de la cooperación española en salud respecto al conjunto de la AOD solo alcanza el 1,6%, muy lejos de la media de los países del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), de la OCDE, que destinan un 13% de AOD a salud. Este dato aparece en  La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria 2017, informe elaborado por Medicus Mundi y Médicos del Mundo.

Y otro detalle poco esperanzador. Dentro de las estrecheces de la AOD española, a la acción humanitaria le toca afrontar las peores penurias: supone solo el 1,33% del total de esta. La media de los países del CAD se sitúa  entre el 7 y el 10% , según recoge el informe La acción humanitaria en 2016-2017: usos, abusos y desusos del humanitarismo en el escenario internacional. Las organizaciones autoras del documento, Médicos Sin Fronteras y el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, advierten además del riesgo cada vez mayor de instrumentalización del sector en un contexto en el que las dificultades para acceder a las víctimas van en aumento, debido a un incremento de la inseguridad y de los ataques recurrentes y generalizados al personal y a las infraestructuras de las organizaciones humanitarias.

Hambre, guerras y cambio climático

En el mundo hay más de 65 millones de personas que se han visto obligadas a huir por la guerra, la violencia y graves violaciones de sus derechos fundamentales. Desde la II Guerra Mundial jamás se había registrado un número tan elevado. El decimoquinto informe anual de CEAR, Las personas refugiadas en España y Europa, denuncia, entre otras cosas, como “la pretendida impermeabilización” de las fronteras exteriores de la UE solo ha servido para empujar a miles de personas a arriesgar sus vidas en travesías clandestinas “más peligrosas”. El Mediterráneo se ha convertido en la ruta migratoria “más mortífera del planeta”: 3.095 personas han muerto o desaparecido en este mar en 2017, según la Organización Internacional para las Migraciones, cuando intentaban alcanzar las costas europeas.

Una de las puertas -cada vez más cerrada- de llegada a Europa es nuestra Frontera Sur, con orillas, a ambos lados del Estrecho y el mar de Alborán, en Andalucía, Ceuta y Melilla y Marruecos. La Asociación ProDerechos Humanos de Andalucía ha recopilado un año más las vulneraciones de derechos humanos que se producen en este territorio, convertido poco a poco en un no lugar para la justicia.

Además de por conflictos bélicos y persecuciones, cada vez más personas se ven obligadas a abandonar su tierra debido a las sequías, las inundaciones, la escasez de recursos y el hambre provocados por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la superación de los límites materiales y energéticos de nuestro planeta.

La Huella Ecológica, que mide nuestra demanda de recursos naturales, indica que consumimos -unos muchísimo más que otros- como si tuviéramos 1,6 tierras a nuestra disposición. Si mantenemos este nivel de consumo de recursos naturales, en 2050 necesitaremos el equivalente a 2,5 planetas para abastecernos. Esta es una de las señales de alarma que aparecen en el informe Planeta Vivo. Riesgo y resiliencia en una nueva era, de WWF.

Una llamada de alerta compartida por la organización Ecologistas en Acción, que, en Caminar sobre el abismo de los límites, propone una batería de acciones para responder a los retos a los que nos enfrentamos.

Alertas que para muchos ya son realidades. Las guerras y el cambio climático se hallan detrás en enorme medida de un terrible hecho: unas 815 millones de personas sufrieron hambre en 2016, un 11% de la población mundial. Hubo un aumento de 38 millones respecto del año anterior. ¡El número de personas hambrientas en  mundo subió por primera vez en más de una década! Esta es una de las estremecedoras conclusiones de la primera evaluación mundial de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición lanzada tras la adopción de la Agenda 2030. Han participado en la elaboración de este informe cinco instancias de Naciones Unidas (la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización Mundial de la Salud).

Conectando lo local y lo global

En un intento de hacer realidad aquello de lo glocal y la intersectorialidad, la Coordinadora y sus entidades miembros llevan desde hace años poniendo su mirada en los efectos de la crisis, y no solo en cuanto a disminución de recursos económicos para la cooperación internacional, sino también en el recorte de derechos de la ciudadanía y de libertades en el mundo y en España.

En nuestro país, 12,9 millones personas (el 27,9% de la población) se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social, según se recoge en El Estado de la Pobreza. España 2017. VII Informe anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión, realizado por EAPN España. Además, siete de cada 10 hogares no percibe los efectos de la recuperación económica. Este porcentaje se incrementa hasta un 90% en el caso de los hogares bajo el umbral de la pobreza, de acuerdo al informe de la Fundación FOESSA, de Cáritas, Desprotección Social y Estrategias Familiares 2017. Estamos ante un “empobrecimiento de la pobreza”.

A finales de 2017, 48 hombres habían asesinado a 48 mujeres con las que mantenían o habían mantenido una relación sentimental. Esta era la cifra reconocida por la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género, que, conforme a la la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, no contempla otras manifestaciones de violencia fuera del entorno de la pareja o expareja. La necesidad de realizar cambios legislativos para incluirlas fue una de las recomendaciones del Comité CEDAW al Estado Español en su examen de julio de 2015. Dos años más tarde, como se recoge en este informe sombra, sigue pendiente.

El recorte de libertades, simbolizado en España por la Ley de Seguridad Ciudadana -más conocida como Ley Mordaza-, es una tendencia mundial. En su último informe, Civicus constata que la sociedad civil se enfrenta a unos niveles de restricción sin precedentes, lo que implica que cada vez sea más peligroso desafiar el poder establecido, pues “se corre el riesgo de sufrir represalias”. Según esta alianza global, sólo el 3% de la población mundial vive en países con un espacio cívico completamente abierto.

Y a pesar de esta amenaza local y global, siguen siendo cientos de miles las personas que se animan a intentar transformar el mundo con nosotras cada día: 3,7 millones de voluntarios y voluntarias en España, según el informe elaborado por la Plataforma del Voluntariado. Sin ellas, una parte importante de nuestro trabajo sería imposible. ¡Muchas gracias!

* Esta recopilación no pretende ser exhaustiva. Así que si conoces algún otro informe que nos ayude a entender y transformar el mundo, puedes escribirnos a comunicacion@coordinadoraongd.org

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