La Unión Europea ha reducido en más de 400 millones de euros su presupuesto para ayuda humanitaria. Una decisión poco afortunada en un momento en el que es más necesaria que nunca. Asistimos a la peor crisis de desplazamiento desde la II Guerra Mundial, 20 millones de personas están al borde de la hambruna y el cambio climático causa cada vez más desastres naturales.

Las negociaciones del Consejo y el Parlamento Europeo sobre la propuesta de la Comisión para el presupuesto de 2018 están a la vuelta de la esquina. Es el momento de dar un giro de timón inmediato. Hacerlo es crucial para la vida de millones de personas. La Ayuda Humanitaria garantiza los derechos básicos quienes están en situaciones extremas. En 2015, la UE destinó más de 1.500 millones de euros a la acción humanitaria y protección civil. Esto sirvió para apoyar a más de 134 millones de personas en más de 80 países.

Desde las organizaciones humanitarias que formamos parte de la Coordinadora de ONGD recomendamos:

  • Que, en 2018, tanto los Estados miembros como el Parlamento Europeo aumenten los fondos para ayuda humanitaria en, al menos, 200 millones de euros.
  • Que la autoridad presupuestaria de la UE asegure que los desembolsos sean iguales a los compromisos, de manera que puedan cumplirse con eficacia.
  • Que la UE cuente con más fondos para que la UE pueda mantener su apoyo a las crisis olvidadas.

El aumento de los fondos depende de la voluntad política. Contar con más recursos podría salvar muchas vidas. La ciudadanía europea lo tiene claro: según datos del Eurobarómetro, más del 88% están de acuerdo en destinar fondos a la ayuda humanitaria. ¿Lo tendrán los líderes políticos?

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