Ciudades de todo el Estado Español reclaman una Europa que garantice los derechos de las personas migrantes y refugiadas

9 de mayo de 2016. Poco que celebrar. El día de Europa ha sido calificado por la Red de Coordinadoras Autonómicas de ONG para el Desarrollo como “Día de la VergUEnza”. El comportamiento europeo frente a la crisis de migración y refugio la aleja cada vez más de sus valores fundacionales, y atenta contra los derechos de millones de personas. De la mano de otros movimientos sociales, de ayuntamientos y distintos colectivos, la Red ha solicitado a numerosos municipios condenen la actitud de Europa.

Banderas a media asta

Unas cien localidades de todo el Estado se han sumado a distintas iniciativas que denuncian una Europa que arroja por la borda sus valores y, con ellos, la vida de las personas. Las banderas de Europa ondean hoy a media asta en muchos ayuntamientos. Un gesto que recuerda las miles de personas que han perdido la vida en nuestras fronteras, ante una Europa que, en lugar de garantizarles sus derechos, atenta contra ellos.

La Red de Coordinadoras Autonómicas de ONGD ha demandado que los ayuntamientos aprueben una moción que recoja el clamor ciudadano de condena al acuerdo y se haga efectivo el compromiso de empadronar a las personas refugiadas que lleguen al municipio, así como facilitar la inscripción a las que ya están, sean de la nacionalidad que sean.

Se celebrarán también concentraciones, cadenas humanas y representaciones en la calle que denunciarán la actitud irresposable de Europa ante los enormes retos humanos que tal situación supone.

Una Europa por la paz

El 9 de mayo, Día de Europa, se conmemora el mensaje que Robert Schuman, ministro francés de Asuntos Exteriores, leyó en la Declaración que lleva su nombre y que sentó parte de las bases de lo que hoy es la Unión Europea. En los primeros párrafos de esta declaración se lee “la contribución que una Europa organizada y viva puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas”.

Atrás quedan esas declaraciones. Nunca antes fue tan evidente la debilidad del proyecto europeo. El acuerdo firmado por la UE con Turquía pone la puntilla a una Europa que da la espalda a los derechos humanos.

Es urgente garantizar rutas legales y seguras sin condiciones; el cumplimiento de los convenios internacionales y las directivas y legislaciones europeas en materia de asilo y refugio; el respeto de los derechos humanos en las fronteras y garantía en la protección de las personas, en especial a las menores y las más vulnerables.

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