Artículo de Barbara Mineo, del Grupo de Acción Humanitaria de la Coordinadora, publicado en el diario Público.

En menos de dos meses, los días 23 y 24 de mayo, se celebrará la primera Cumbre Humanitaria Mundial en Estambul. La vida de unos 125 millones de personas ha sido gravemente devastada a causa de los conflictos y los desastres. Una cifra en constante aumento en comparación con décadas anteriores. Decenas de millones de personas reciben una ayuda humanitaria vital, pero millones siguen sufriendo al carecer de la asistencia y protección adecuadas. Y esto es así porque tanto los gobiernos nacionales como la comunidad internacional han fracasado o no han querido poner fin a las principales causas políticas y ambientales que provocan las crisis humanitarias.

Casi el 80 % del trabajo humanitario se desarrolla en países y regiones afectados por conflictos, donde la proliferación de grupos armados y terroristas, y la fácil disponibilidad de armas generan complejos entornos operativos. Las crecientes y complejas necesidades han sobrecargado al sistema humanitario.

¿Por qué necesitamos una cumbre humanitaria?

La Cumbre Humanitaria Mundial podría ser la oportunidad para fortalecer nuestra responsabilidad colectiva de salvar vidas, prevenir y aliviar el sufrimiento humano y proteger la dignidad de las personas afectadas por las crisis.

Varias son las cuestiones a abordar en la Cumbre. El Secretario General de Naciones Unidas en su informe “One Humanity shared responsibility” identifica cinco grandes responsabilidades colectivas: 1. La prevención y solución de los conflictos; 2. EL respeto de las normas que salvaguardan nuestra humanidad (El derecho Humanitario Internacional); 3. Honrar nuestro compromiso de no dejar a “nadie atrás”; 4. Cambiar la vida de las personas reduciendo las necesidades; 5. Invertir en la humanidad.

Cada una de ellas tiene elementos que requieren una reflexión más profunda en cuanto al alcance pero hay una responsabilidad colectiva que es clave y primordial: me refiero al respeto del Derecho Humanitario Internacional.Este derecho, cuya base jurídica reside en los Convenios de Ginebra del 1949 y los Protocolos adicionales, tiene como objetivo limitar los sufrimientos generados por la guerra y mitigar sus efectos. La garantía y aplicación de este derecho es la vía más efectiva en todas las circunstancias para salvar y proteger las vidas humanas y para asegurar la supervivencia de los valores de la humanidad.

Responsabilidades de la comunidad internacional

Sin embargo, hoy en día, asistimos a una creciente y flagrante violación del Derecho Internacional Humanitario, debido a los ataques deliberados e indiscriminados contra la población y objetivos civiles. Basta recordar el ataque al hospital de MSf en Kunduz hace unos meses, o la violencia injustificada que padecen las personas refugiadas en Idomeni, por no hablar del acuerdo UE –Turquía.

La mayoría de las víctimas de los conflictos armados hoy en días son civiles. Es más, en muchos casos las partes involucradas en los conflictos usan deliberada e irresponsablemente a la población como arma de guerra en el conflicto. La situación actual es de extrema gravedad y la principal consecuencia de ello –el número creciente de víctimas inocentes – es simplemente intolerable e inhumana.

A finales de 2015 se celebró en Ginebra la XXXII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Uno de los temas prioritarios del encuentro fue justamente el establecimiento de un mecanismo de seguimiento -parecido a un observatorio- para intercambiar opiniones sobre cuestiones relacionadas con el respeto al Derecho Humanitario Internacional, incorporando debates temáticos y la presentación de informes periódicos voluntarios.

A pesar de lo grandes esfuerzos y energía invertida este compromiso tan esperado no se ha logrado -y personalmente veo difícil que se logre- en el corto plazo marcado por la Cumbre Humanitaria Mundial. Principalmente debido a que los intereses políticos y económicos de muchos Estados, entre ellos varios de los más ricos, siguen predominando sobre los principios universales y los derechos humanos.

Y me pregunto cuántas vidas humanas inocentes aun deberemos perder hasta lograr revertir esta triste realidad, hasta que haya un mundo más humano. Si realmente queremos que el sistema humanitario sea eficiente y eficaz, es urgente que los Estados y los líderes políticos lleguen a un acuerdo mutuo para imponer(se) la garantía del Derecho Humanitario Internacional.

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