La epidemia de ébola que sufre África Occidental ha dejado ya unas 5.000 personas muertas y más de 10.000 infectadas y parece que su control tardará aún en llegar. Revertir la tendencia de esta enfermedad mortal es una responsabilidad colectiva del mundo, pese a ello, la comunidad internacional no ha respondido ni con la rapidez ni en la cantidad que era necesaria para atajar su expansión.

Desde que se descubrió este virus en 1976 ha habido unas 24 epidemias de Ébola, pero ha sido está la que se ha convertido en una de las mayores alarmas mediáticas de los últimos años. Los motivos están claros: es una enfermedad con una alta mortalidad, (según datos de la OMS, del 25 al 90% según la cepa del virus), y no se conoce un tratamiento efectivo contra ella. Si a esto le sumamos la relativa facilidad de contagio entre las personas y que ha llegado hasta Europa y Estados Unidos, ya tenemos todos los ingredientes para captar la atención de los medios.

El Ébola ha aparecido además personas en una zona de África donde antes no se había dado de modo epidémico, en países con sistemas sanitarios débiles, que cuentan con recursos humanos, materiales y económicos en cantidad y calidad insuficientes para poder hacer frente a las necesidades más básicas de salud de la población:

Un buen indicador de la fortaleza o debilidad de los sistemas de salud es la mortalidad materna. Los 3 países más afectados por la actual epidemia de Ébola están en los últimos 12 puestos: Sierra Leona es el tercer país por la cola, en tasa de mortalidad materna, y Liberia y Guinea están en los puestos 7 y 12 respectivamente.

Todos los países deberían tener sistemas públicos de salud fuertes, que incluyan medidas preventivas y de vigilancia epidemiológica con las que se pueda responder rápidamente ante cualquier eventualidad sanitaria.

La escasez de personal sanitario es un gran problema en todos los países africanos. Liberia, Guinea y Sierra Leona son los 3 países más afectados por este virus, y no es casualidad que también estén dentro de la lista de los 15 países con menos personal sanitario por habitante -en los puestos 6, 10 y 14 respectivamente-. En Sierra Leona y Liberia tienen aproximadamente un médico por cada 35.000 a 40.000 personas. La OMS recomienda uno por cada 10.000 personas. En Europa, hay aproximadamente un médico por cada 300 personas.

Pero es que además de ser escaso, el personal sanitario que puede migra: Liberia y Sierra Leona son dos de los 5 países africanos que pierden más del 50% de su personal médico porque migra a los países de la OCDE.

Invertir en una mejor formación para el personal sanitario contribuiría no sólo a que se pudiesen convertir brotes como el de Ébola, sino también, con el apoyo y seguimiento adecuados, a mantener un mejor nivel de salud en general de la población.

Las enfermedades nos recuerdan constantemente que no tienen fronteras, y más en un mundo tan globalizado como el nuestro. Es hora de que apostemos por una salud global, ya que los problemas de salud son interdependientes, y no podemos segmentar la salud entre personas ricas y pobres y pobres, pues todo nos afecta a todas las personas.

Tenemos que ser conscientes de que hay que anteponer los intereses de salud a otros como puedan ser los económicos o políticos, y apostar, en estos momentos en los que se está poniendo en duda su necesidad, por una cooperación sanitaria eficaz, eficiente y con impacto a largo plazo a través de los refuerzos de los sistemas de salud.

El trabajo de Medicus Mundi contra el ébola

•    medicusmundi andalucía está formando a Agentes de Salud Comunitaria de Malí y Burkina Fasso, en los protocolos de prevención de sus Ministerios de Salud. El objetivo es que este personal pueda sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención a través de la higiene, la identificación de las prácticas de riesgo (tocar animales que encuentren muertos, ritos funerarios) los síntomas de la enfermedad y la importancia de acudir al centro de salud en caso de observar síntomas sospechosos. La promoción de la salud y la sensibilización a la población, son un elemento clave en la reducción de las tasas de contagio. El trabajo con agentes de salud comunitaria (ASC) es fundamental, pues son personas bien conocidas en su comunidad, cuentan con su confianza y su labor de sensibilización llega casa por casa. Esto es especialmente crítico cuando es preciso cambiar costumbres tan arraigadas y delicadas como son los ritos funerarios, para cualquier cultura del mundo.

•    CUAMM, socio de Medicus Mundi Internacional, está trabajando en el hospital de Pujehun, que atiende a  300.000 personas y es uno de los cinco hospitales de Sierra Leona equipados con sala de aislamiento. Se ha logrado mantener un buen nivel de protección del personal dentro del hospital con guantes, máscaras, delantales, botas de goma y el equipo necesario. En estos momentos trabajan para extender esta protección a 75 centros de salud periféricos, llevando el mismo equipo utilizado para la protección en el hospital.

Las claves de Medicus Mundi:

  • Apuesta por el refuerzo de los sistemas de salud africanos como la estrategia más eficiente para poder controlar la epidemia de Ébola.
  • Considera necesario invertir en la formación, seguimiento, apoyo y estabilidad del personal sanitario, para poder asegurar una atención sanitaria de calidad.
  • Destaca que sólo si trabajamos la salud como un bien global y en todos los lugares, se puede mantener libre de amenazas la salud mundial.
  • Señala la sanidad pública como elemento clave de bienestar y seguridad de la ciudadanía.
  • Cree que la cooperación debe ser eficaz, eficiente y con impacto a largo plazo.

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