InteRed lanza la campaña de sensibilización:

“No te quedes de brazos cruzados”  

Nos proponemos que las niñas puedan acceder a la escuela, ya que si no pueden acceder al sistema educativo entran a formar parte de la exclusión, la pobreza, la desigualdad y la vulnerabilidad. InteRed elige visibilizar el acceso de las niñas a la escuela como tema de campaña por ser una de las vulneraciones de derechos que más fácilmente se podrían erradicar en todo el mundo y al mismo tiempo, mayores beneficios supondrían para ellas mismas, sus familias y sus comunidades. “No te quedes de brazos cruzados”, es la campaña que la ONG InteRed promueve en Andalucía, en las ciudades de Sevilla, Málaga, Córdoba, Jaén y Granada para recaudar fondos destinados a facilitar el acceso a una educación de calidad a niñas desfavorecidas, mediante el “Reto Solidario” de conseguir 200 nuevos donantes.

La campaña durará del 17 al 30 de noviembre y en estas dos semanas las donaciones permitirán:

–      El acceso y permanencia de niñas y mujeres al sistema educativo.

–      Una educación inclusiva que garantice el derecho de los colectivos más vulnerables.

–      La formación a maestros y maestras para mejorar la calidad educativa.

¿Por qué una campaña para que las niñas accedan a la escuela?

–      Porque es una cuestión de justicia y de derechos humanos: el desarrollo personal y el derecho de las niñas a vivir en igualdad de condiciones que el resto de los niños.

–      Porque la pobreza y las inequidades de género repercuten severamente en el acceso de las niñas a la educación básica.

–      Porque la educación de las niñas es el paso más eficaz que puede dar un país para combatir la pobreza: las mujeres escolarizadas mejoran la productividad de una sociedad, y por cada año adicional de educación recibida, una mujer adulta puede tener entre un 20% y un 30% de mayor poder adquisitivo, según UNESCO.

–      Porque la alfabetización femenina también está ligada al descenso de la mortalidad infantil: los bebés nacidos de madres sin escolarizar tienen el doble de riesgo de morir antes de cumplir los 5 años.

–      Y porque las niñas que han recibido educación procurarán cuando sean adultas que sus hijas vayan a la escuela.

No saber leer y escribir es el principal indicador de exclusión y desigualdad, y las que más lo sufren son las niñas especialmente indígenas de zonas rurales y las familias pobres; circunstancias que sumadas a las actitudes machistas de la sociedad contribuyen a marcar la brecha de escolarización entre niñas y niños en el mundo: familias que eligen costear la educación del niño sobre la niña, niñas que asumen tareas como cuidar de la familia, o casarse tempranamente lo que las lleva a no asistir a la escuela o abandonarla antes de tiempo.

Actualmente hay en el mundo 57 millones de niños sin escolarizar de entre 6 y 11 años, de los cuales 36 millones son niñas y el resto, 21 millón son niños; además existen 250 millones de niños y niñas que aún yendo a la escuela, al no terminar el ciclo de primaria, seguirán siendo analfabetos funcionales en su vida adulta. La UNESCO considera que las niñas y niños necesitan pasar al menos cinco o seis años en la escuela para preservar su alfabetización en la edad adulta, para ello un profesorado formado es garantía para desarrollar una educación de calidad y de motivación en el alumnado.

María del Mar Palacios, directora de InteRed declara que “no puede ser excusa para el acceso a la educación de las niñas la pobreza, la discriminación, el idioma, la lejanía de la escuela y la mala calidad educativa.

La educación de calidad transforma la realidad de las niñas. Aunque desfavorecidas en su derecho al acceso a la educación, una vez que han accedido al sistema educativo muestran mayores tasas de permanencia y obtienen mejores resultados que los varones. Esta educación de calidad una vez que son adultas les sirve para reducir la pobreza familiar, aumentar sus oportunidades económicas y su autonomía, fomentar su participación en la vida pública, la conciencia de su propia valía y mejorar las expectativas de su vida y dignidad.

¿Por qué nos afecta a todos?

Porque la ayuda mundial a la educación básica ha disminuido drásticamente. La UNESCO estima que los progresos para alcanzar la alfabetización plena en todo el mundo para el 2015 son decepcionantes: tras un decenio de progresos alentadores los avances se han estancado debido al aumento de la pobreza y la falta de inversión pública mundial en educación. Si queremos lograr un desarrollo sostenible las políticas de género son necesarias para garantizar los derechos de las niñas a la educación. Apostar por la educación de calidad ofrece la esperanza de mejorar las condiciones de vida de las personas.

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