Madrid, 4 de octubre de 2013. La Coordinadora muestra su más absoluta consternación ante el hundimiento de un barco con 500 personas frente a la costa de Lampedusa. Hasta el momento, según datos de ACNUR, tan sólo 150 personas han podido ser rescatadas lo que da cuenta de la enorme magnitud de la tragedia.

En el barco, que había zarpado de Libia, viajaban personas procedentes de Somalia y Eritrea, huyendo de dos de los países más pobres del mundo con conflictos extremadamente complejos.

Este naufragio forma parte de una realidad que desde 1990, se ha cobrado la vida de más de unas 8.000 personas en estas cosas– 2.700 de ellas, en 2011, coincidiendo con el conflicto de Libia.

La enorme dimensión de esta tragedia pone de relieve la necesidad de contar con leyes europeas que protejan a las personas migrantes. Se están perdiendo miles de vidas a las puertas de una Europa que no es capaz de proteger los derechos humanos de las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo. Urgen medidas legales que den un giro a esta situación y garanticen los derechos. No hacerlo daría cuenta del verdadero carácter de un sistema inhumano que debería avergonzarnos profundamente.

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