Madrid, 16 de noviembre de 2015. Ante la brutalidad de los atentados múltiples perpetrados en las ciudades de París y Beirut el 13 y 12 de noviembre, que han causado la muerte de 129 personas y más de 300 heridas en París, y más de 40 muertos y 200  heridos en la periferia de Beirut,  la Coordinadora muestra la más profunda condena contra el terrorismo y el deplorable uso de la violencia, cuya principal víctima es la población civil. Mostramos nuestra solidaridad con las víctimas y  sus familiares,  y con todas las personas que sufren a diario la violencia  de la guerra y el terrorismo en cualquier lugar del mundo.

La Coordinadora manifiesta su rechazo a cualquier tipo de violencia y reitera su compromiso con la defensa de la paz, la libertad, la justicia y el respeto a los derechos humanos, conscientes de que solo desde la cultura de paz y la solidaridad entre los pueblos podemos luchar contra la lacra del terrorismo y la guerra. La paz y el respeto a la vida de las personas no se garantizarán con políticas de seguridad, sino con políticas justas que protejan a las personas y sus derechos.

La violencia que se ha vivido en Paris y Beirut nos recuerda la situación que diariamente viven millones de personas que huyen de la guerra en Siria,  Afganistán, Eritrea, Somalia o Irak. Guerras  alentadas por intereses geoestratégicos y potenciadas por una industria armamentística que hace negocio a costa de la muerte de civiles. Por eso, ahora más que nunca, la comunidad internacional y especialmente Europa, deben actuar desde la responsabilidad y sus valores fundacionales caracterizados por el respeto a la dignidad humana, la tolerancia, la justicia, la solidaridad entre los pueblos y la no discriminación. Solo así podrán combatirse peligrosos discursos xenófobos que criminalizan a quienes son víctimas de los conflictos.

Por todo ello, apelamos a:

– Promover la solidaridad entre los pueblos y  afrontar conjuntamente la lucha contra la violencia terrorista, la guerra, el racismo y la xenofobia.

– Afrontar con urgencia la lucha contra la pobreza y las desigualdades local y globalmente,  ya que garantizando la dignidad y autonomía de las personas, se contribuye a frenar la proliferación de extremismos radicales que pueden derivar en terrorismo.

– Poner coto al comercio de armas e invertir en promover la cultura de la paz y la negociación como vía para la resolución de conflictos. Los tratados sobre comercio de armas deben cumplirse de manera estricta.

– Establecer mecanismos adecuados para garantizar la acogida integral de las personas que, huyendo de la violencia extrema que sufren en sus propios países, buscan refugio en Europa y en los países fronterizos. Deben cumplirse con urgencia los convenios internacionales y las directivas y reglamentos europeos en materia de asilo y refugio.

Afirmamos nuestra solidaridad con el pueblo francés y libanés y con todos aquellos que sufren a diario la violencia extrema de los conflictos. Especialmente, con la población civil que es quien más sufre las gravísimas consecuencias de barbaries de distinto signo. Seguiremos trabajando por la defensa de los derechos humanos, la cultura de paz y la conviencia entre los pueblos.

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